
Llegó el momento de funar a este hombre, hace un par de años, yo figuraba en una depresión muy grande, la más grande de mi vida, y no sabía que hacer, pues visité a mi sicóloga de planta y ella me derivó a un siquiatra, OK, dije yo, pero en lo más profundo de mi ser sabía que podía necesitar cualquier cosa menos un siquiatra, tenía amigos en ese tiempo que tomaban pastillas para dormir, para despertar, para comer, para la ansiedad, para vivir!, y claramente eso estaba lejos de lo que yo quería.
No sé como fue todo el asunto pero llegué a la consulta de este hombre, alto, guapo, un poco canoso, y con una calma y calor impresionante, empezamos con una conversación bien rápida, datos, contextos, cosas para mi sin importancia, me preguntó la razón de mi llegada a su consulta y yo aparte de decirle que estaba deprimida le dije que tenía pánico de no poder terminar un proyecto en el que me había embarcado, él habló de metas, de fechas, de precios, de estados de ánimo y de lo que él necesitaba para empezar a trabajar en mi “caso”
Así fue como pasaban los meses y él descubrió lo mucho que me gusta la fotografía, conversábamos de fotografía, de computación, incluso le hice un par de clases, todo aun parecía muy profesional. Yo sabía que era común enamorarse del psicólogo, pero me parecía raro que él mirara a veces más de la cuenta, claro que me culpé, incluso pensé que era yo la que me imaginaba cosas, tratando de mantenerme muy alejada de él. Hasta que un día hablando de fotografías empezó un juego tan delicioso entre nosotros, que terminamos comiendo juntos en un restauran al aire libre, con velas, linda iluminación, un par de tragos, fue maravilloso, un par de besos y la rueda empezó a girar más rápido de lo que cualquiera de los dos podía manejar.
Él me conocía, pero yo no a él. Me tenía convencida que era yo la que más lo conocía, él sabía qué decir, cuándo decirlo, cómo decirlo, dónde decirlo, recuerden que tenía información clasificada y no dudó en usarla para su beneficio. Con la convicción en mi sangre de que éramos tal para cual, pasaron meses, hacíamos el amor, calzábamos perfecto, teníamos ritmos parecidos, y dudé realmente de todos mis valores, él casado, con hijos… me sentía como esas minas que llaman a los programas de amor de las radios, y la tv, me sentía ridícula pero no quería salir del circulo aquel, sabía que jamás dejaría a su familia, sabía todo lo que estaba sucediendo pero me negué rotundamente a salir de ahí… al tiempo decidimos que viajaríamos, para estar solos solos solos, viaje que no se concretó… porque en una conversación me dijo “tu no me conoces” y fue la frase que me permitió ver la realidad, nunca más lo llamé y él tampoco, hasta este viernes recién pasado… no hablé con él ni pienso hacerlo, raro lo que hoy acontece, me quedó debiendo dinero, y la conclusión de la terapia, siempre me he quedado con la duda de si fue intencional, o simplemente fue sincero y se le escapó de las manos toda la situación, será recurrente este actuar en él? En todo caso nunca debimos empezar a chatear, ni salir… tal como él me enseñó una cosa lleva a la otra!