Con él casi pisé la iglesia de blanco, había pasado ya un año desde que la relación había muerto, nos encontramos por casualidad y me invitó a tomar un café. En esa reunión supe que la relación había terminado porque simplemente me habían gorreado, (y de lo lindo), pero ya había pasado el tiempo y francamente supuse que este reencuentro me aclararía ciertas cosas que no entendía. Fue un lindo encuentro y quedamos en vernos de nuevo, así no más fue, cuando ya ubicados tomándonos el segundo café de este reencuentro, me cuenta que tiene una hija, (aparte de la que ya tenía con su exmujer anterior a mi), muy curiosa le pregunté la edad y el nombre de la pequeña, datos con los que quedé impactada, la guagua tenía 9 meses? si sacábamos la cuenta mi gorreo fue con tuti? ok, me aguanté pero no sabía que la peor parte aun no llegaba!
(A modo de aclaración, cuando estábamos juntos fantaseábamos con que nuestros hijos se llamaran Vicente y/o Sofía, planeábamos casarnos, tener dos hijos y todas esas cosas, yo estaba realmente ciega y estúpida, lo sé...)
Mirando la foto de la guagua en el teléfono en ese tiempo hipermoderno del individuo, le pregunté ?¿y cómo se llama??, él responde? ?Sofía, obvio? obvio?!!!!!! Así fue como un calor empezó a subirme desde los pies? y apuesto mi vida a que las orejas pronto se pusieron rojas de rabia, no pensé en nada, tomé mi jugo y se lo vacié en la cabeza, agarré mis cosas y me fui? sentí como la rabia no pasaba a medida que avanzaba así que osadamente me devolví y vacié el café y el postre en su cabellera negra, una cosa así no pasa desapercibida en el barrio Lastarria, lo sé y es por eso que hoy a pesar de que ya han pasado un par de años, recuerdo esta historia con una sonrisa en los labios.Una escena de película, nunca más lo he visto, pero si he sabido que todo en la vida se devuelve, ahora tiene 3 hijas, con dos madres distintas, él no sabe si su tercera hija es realmente del él.


Bravooooo